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lunes, 18 de mayo de 2015

Enfrentando la ira

- La siento aquí, en la boca del estómago. Me oprime. Tengo que soltarla, y estallo en una explosión oscura y perturbadora. La ira lo mancha todo, me sacude y salpica a los que están cerca, aunque no tengan nada que ver con la situación. El humo y las cenizas apenas me dejan ver la luz, que adivino detrás. Esa imagen me devuelve la serenidad.
Mi ira es oscura, fría y profunda. Sale proyectada desde mis entrañas hacia el mundo. Es devastadora. Recreo aquella sensación, y la libero sobre el papel, en una explosión inofensiva de color.
Me siento mejor, he canalizado la cólera mediante el proceso artístico, y ahora puedo objetivizarla, y tener dominio sobre la situación, en vez de hallarme sometido por los acontecimientos.

- Para mí, la ira es oscura, de un azul que se retuerce alrededor de mi estómago. Casi negro. Está muy claro, lo veis ¿no? Está ahí dentro, esperando el momento en que esté desprevenida, para estallar, inundar de tinieblas aquél día. Sí, salió. Pero no me hace bien, no tanto como esperaba. Aunque ahora es algo que está fuera de mí, y eso hace más fácil el proceso: yo no soy mi ira. Me siento bien, porque soy capaz de verme en el trazo más sutil...

- No, la ira no tiene color. Es un agujero negro, una ausencia de mí misma, un enorme vacío. Donde van a parar todas las emociones sin identificar: miedo, apatía, tristeza... No la reconozco, se mezcla en ese mar de confusión. Pero algo percibo: esa dirección que, como una flecha, se lanza contra su objetivo. Me quedo extenuada tras su paso...

- Por fin me dejo. Sabía que estaba ahí, la veía, pero me negaba a reconocerla. Es como un fuego devorador que todo lo arrasa. Ahora que la tengo cara a cara, quiero que salga, no es mía. La situación sigue estando ahí, es la que es, pero no necesito reaccionar airadamente. Una posición aparentemente contradictoria, en la que por un lado siento el daño que ocasiona. al ser liberada sin control; y por otro lado, me siento satisfecha de mí misma por haber sido capaz de abrir esa puerta, de clamar al mundo mi ultraje.

- La ira se aferra a mis entrañas, fría y oscura. Y un día se desata, se expande, acaba con todo a su paso. Puedo dejarla atrás, no soy yo, la suelto, la dejo ir. Respiro profundamente y sigo mi camino silbando alegremente.

- Ese trazo casi violento, que reclama identidad propia, como una bofetada al papel, es mi ira. Me hubiese bastado ese gesto, pero permanecí a su alrededor, observando sus efectos, las cenizas, el caos... Me dejé ir, un atisbo de arrepentimiento se cruzó ante mis ojos durante una fracción de segundo, pero se esfumó y continué vomitando negro. Ya no está, se fue... Ahora quedan separados, a un lado aquel hecho abominable, y al otro, la furia desatada. No tienen porqué mezclarse, ahora lo sé...


domingo, 19 de abril de 2015

El espejo que me ofreces

Retrato 1
Me siento atrapada en esta densidad. Quiero salir. No me gusta el color, no me gusta la oscuridad. Pero no voy a permitir que esto me impida actuar. Voy a enfrentarme a ello, voy a sumergirme en el vértigo de ese azul incierto que me absorbe. Y esos tierras... Pero los límites me ordenan, me recogen e impiden que la pena se extienda. Respiro con el rojo, y con los puntos de luz. Las líneas definen un gesto que cierra, delimita, hace mío el proceso. Me gusta lo que veo, pero ha sido doloroso llegar hasta aquí.

Retrato 2
Me encuentro abrumada en este mapa de azules, malvas, amarillos... busco puntos de referencia que me anclen. Pinto un cielo, y vuelo sobre las nubes, entre celestes y azules salpicados de luz. Pero tu expresión me ordena, me recoge en la línea orientadora. Me centra y le da sentido a esa bruma irisada. Lo logré, me perdí en tu expresión taciturna y me encontré, despertando y despertándote, saliendo del ensueño.

Retrato 3
Mis dedos extienden el color sobre el papel. Me cuesta verte. Siento tu tristeza, la canto contigo, pero el naranja nos mueve a otro estado. Comienza el baile, la llama se enciende... Me reconozco en el espejo que me ofreces, y que yo misma he pintado. Me acerco a mi esencia, no es fácil encontrarse con una misma...


Retrato 1, Retrato 2, Retrato 3

martes, 10 de marzo de 2015

Entre la luz y la oscuridad: taller para jóvenes

El 24 de marzo de 2015 empezamos nuevo taller de Arteterapia para jóvenes, en dos grupos: uno de 12 a 15 años, y otro de 16 a 21. En Pontevedra, los martes por la tarde.


En este taller trabajaremos con nuestras emociones: cómo entenderlas y canalizarlas a través de la creatividad. El arte va a ayudarme a ver cómo me percibo a mi mismo, y cómo percibo a los demás. Y a ver qué está cambiando en mí. Voy a aprender a través de la experiencia, pintando, dibujando, modelando... El mundo es dramático, y ese drama también tiene lugar aquí dentro ¿cómo me transforma?¿debo seguir mi código moral o el que viene de fuera?¿qué ocurre con aspectos como el respeto, los límites, la verdad o el amor?


















Información e inscripciones: arteterapiagea@gmail.com